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jueves, 5 de diciembre de 2013

Sacrificio


   Había rasurado y depilado todo su cuerpo, aceitándolo bien para evitar el mínimo roce con el aire cuando, desde aquella altura, se lanzara al vacío y entrara como una punta de alfiler en el agua de la piscina.
   Aerodinámico en extremo, olvidó, sin embargo, bajar sus párpados, pues las miradas, allá abajo, atravesaban raudas su sentido del ridículo. Y la de aquella niñita, entre el público más lejano, le recordó que estaba a punto de coronar tantos años de sacrificio, de entrenamiento disciplinado, y que, por conseguirlo, había olvidado tener una vida propia.
  Y ya en el aire, tras el primer tirabuzón, notó cómo se le escapaban lágrimas que irían a unirse con el líquido azul que lo esperaba.

   Segundos después, los aplausos y la fama.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cómplices



¿Qué le decían las voces 
que murmuraban a sus espaldas,
que festejaban las burlas
que insinuaban las miradas?



martes, 3 de diciembre de 2013

lunes, 2 de diciembre de 2013

Reflexión


El tiempo de la queja, el negativismo continuo, el derrotismo y, sobre todo, el conformismo, ha pasado. Hay que dar el primer paso físico, mental y espiritual hacia una nueva era donde la idea, el hecho y el sentimiento positivo hagan madurar, de una vez por todas, nuestra personalidad, y triunfemos conquistando un nuevo mundo de avance, desarrollo, evolución y felicidad continuos. 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Estados críticos


Líquido: Alcohol en la sangre.
Frenazo en seco.
Atropello en seco.
Disculpas en seco.

Líquido: Sudor en las manos.
Crispación en seco.
Golpe en seco: En la cara.


Líquido: Sangre en el alcohol.










Caronte


   Tantos años de lascivia le llevaron a la deshonra. La familiar, la profesional. Nadie esperaba que se culpara por ello.

   Había sido extremadamente feliz, y ahora, olvidado por sus amantes, mendigaba cariño en los asilos de ancianos, donde nadie le reconocía, donde nadie le criticaba, donde nadie le juzgaba, hasta que, ya cerca de la muerte, en la penumbra de la pena, se espantó por su aspecto, pues no discernía si era un ángel o un demonio el que le acompañaría a cruzar el umbral al más allá.