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viernes, 7 de noviembre de 2014
Jorge Doble V
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sábado, 13 de septiembre de 2014
Agravios colaterales
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domingo, 17 de agosto de 2014
Soldado
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domingo, 3 de agosto de 2014
Otra vida
Era un gigante en la batalla pero un ser escaso en la vida.
Cuando se dio cuenta de ello, abandonó el ejército para luchar esa otra vida.
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viernes, 21 de febrero de 2014
Salvo
Habían trabajado a marchas forzadas. Toda la familia.
Codo con codo. Turnándose en las horas de vigilia. Aprovechando el frescor de
la noche para avanzar. Y mientras, escuchando obsesivamente las noticias
radiofónicas. Y todos, agradeciendo al cabeza de familia su actitud
conspiranoica. Porque ahora ya estaban preparados para el final. Aunque,
predecían entusiasmados, que sería el principio de una nueva vida en común. En
el refugio. Para siempre. Hasta que desapareciera la radiación gamma en el
exterior. En el resto de la Tierra.
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jueves, 9 de enero de 2014
Enterrados y aplastados
Me he enterrado
rápidamente, antes de que allanen la tierra con sus orugas apisonadoras.
Dejando que el minúsculo tubo me traiga el aire del exterior, tomado a mínimos
sorbos, controlando al mismo tiempo las arritmias de un corazón desbocado. En
la oscuridad, siendo llenados mis agujeros corporales por la insalubre arena.
Me pregunto cómo
hacer para no hacer notar mi rastro, con los últimos arañazos en la última
arena que cubrirá mis manos. En una tumba.
Y de pronto, al
no poder contar con el sentido de la vista, la vibración creciente me avisa del
acercamiento paulatino. Las grandes planchas, que lo aplastan todo, serán mi
salvación. Mi respiración sufrirá una conmoción por más de dos minutos. Pero no
importa. Me he entrenado demasiado tiempo en el arte de la asfixia. Para este
momento.
Los tapones de
cera maleable en mis orificios nasales filtran milisegundos de olor
nauseabundo. Pero es el mejor sistema. Enterrado con los otros. Rodeado de
cadáveres. Y los
enterradores-aplastadores me sobrepasarán. Y cuando me alcance la última
plancha tendré cinco minutos para recomponerme del aplastamiento y seguirles
para poder yo aplastarles.
El comandante
debe de estar haciendo su cronometraje. Para que el plan surta efecto.
Seguro que a los
noventa y tres desperdigados en el campo de exterminio nos está pasando la
misma idea por la cabeza: Este pequeño sacrificio vale la pena. Todo vale la
pena por la venganza. Los nuestros, vengados con justicia.
viernes, 3 de enero de 2014
¿Quiénes escriben la Historia?
Está claro que la Historia la escriben los vencedores de las guerras, y en los períodos de paz, los que detentan el poder y el dinero. Algunos investigadores, como David Irving, controvertido autor, escriben sobre la Otra Historia.
Hitler no levantó el movimiento
nacionalsocialista en Alemania gracias a un capricho electoral, sino gracias a
la gente, la misma que le dio, en su gran mayoría, su apoyo incondicional hasta
el último día.
Una vez en el gobierno, aboliría la guerra
de clases del siglo XIX para crear una Alemania con igualdad de oportunidades
para obreros e intelectuales, para ricos y para pobres.
“El cargo de Presidente del Reich se une al
de Canciller del Reich. En consecuencia, los poderes de que disponía el
presidente del Reich pasarán al Führer y Canciller del Reich, Adolf Hitler. Él
mismo nombrará asu sustituto.” (Decreto Ley del gabinete de Hitler, 1-8-34). En
un plebiscito celebrado el 19 de agosto, el noventa por ciento del pueblo
alemán votó en favor de la nueva ley.
El 6 de marzo de 1936 militarizó la Renania
alemana violando el nuevo Tratado de Versalles. El pueblo alemán se quedó muy
impresionado por los métodos de Hitler, quien a finales de 1936 recibió otro
apoyo contundente del voto popular en las urnas, y esta vez la proporción era
de noventa a uno a su favor.
Hitler manifestó la intención de convocar
por toda Alemania y Austria el 10 de abril para confirmar la reunificación de
Austria con el Reich. Ésta era la pregunta: “¿Acepta a Adolf Hitler como
nuestro Führer y, por tanto, acepta la reunificación de Austria con el Reich
alemán como se efectuó el 13 de marzo de 1938?” El 99,08 % confirmaron su
apoyo.
Las mujeres le tendían a sus hijos, un acto sencillo
que era la mayor muestra de respeto que se podía dar a un dirigente, como
Hitler señaló a sus ayudantes.
Éste era el escudo que protegía a Hitler en
1939: Era un dictador por consenso; a un asesino jamás le habrían perdonado ni
comprendido. Esta férrea solidaridad entre el Führer y el pueblo persistió
hasta el final, a pesar de lo que han fingido las generaciones posteriores.
(Extracto de EL CAMINO DE LA
GUERRA, de David Irving)
David Irving, nacido en Essex,
Inglaterra, en 1938,
es hijo de un oficial de la Royal Navy.
Se formó en la Universidad de Londres,
donde cursó estudios de física, ciencias económicas
es hijo de un oficial de la Royal Navy.
Se formó en la Universidad de Londres,
donde cursó estudios de física, ciencias económicas
e historia política, y en 1959 pasó a trabajar en la región de
Ruhr como obrero con el objeto
de perfeccionar su alemán.
Después de tres años de
investigaciones publicó su primer
libro, La destrucción de
Dresde, la obra más completa que
existe sobre el ataque aéreo
aliado, en el cual perecieron en
una noche más de cien mil
personas de la población civil.
Posteriormente publicó otros
cinco importantes estudios
sobre diversos aspectos de la
Alemania nazi, y en 1977 dio a
conocer el más famoso y
discutido de sus libros, La guerra de
Hitler, al que siguieron El
rastro del Zorro,
una gran biografía del mariscal Rommel, y El camino de la guerra.
una gran biografía del mariscal Rommel, y El camino de la guerra.
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sábado, 21 de diciembre de 2013
Simultáneo
Se podía saber cuándo acabarían
las conversaciones de Paz:
En el momento preciso
cuando las explosiones
acallaran las voces.
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domingo, 10 de noviembre de 2013
La inercia del inerte
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jueves, 27 de diciembre de 2012
FINES
-Tolerable, únicamente tolerable.
-Pero, señor, las condiciones de interacción probabilística han sido mejoradas en un noventa por ciento, sin tener en cuenta que todos los componentes activos de la reacción han sido totalmente regulados según las normas vigentes.
-Sigo diciendo que todo esto entra dentro del margen de tolerabilidad. En ningún momento he desechado la información dada por los informes pertinentes de las pruebas realizadas, pero aun así éstas no son totalmente perfectas.
-Me causa usted desasosiego. ¿Qué les voy a decir a los diseñadores, proyectistas y operadores del experimento?
-Sólo que cuentan con mi reservada felicitación y que continúen intentándolo. Según todas las reglas de la versatilidad humana, lo comprenderán… Cuando logren llegar a la perfección extrema, me rendiré a los pies de sus colaboradores y a los suyos propios, pero por ahora…
-No se puede mejorar más el rendimiento de mis hombres ni la capacidad de funcionamiento de los sistemas de proceso. Lo siento, debe aceptar las cosas como son.
-¡No, no y no! Si sigue en su actitud tenga por seguro que haré todo lo posible por convencer al Consejo de Seguridad del fracaso del proyecto.
-¡Maldita sea! ¿No ve que está errando en sus conclusiones? Es la opinión de cincuenta hombres contra la de uno.
-Sí, pero la de ese uno, un servidor, pesa más en esta sociedad que la de cincuenta mediocres esclavos del progreso. Lo siento. Otra vez será. Ya verá cómo logra superar resultados y dentro de poco nuestra nación tendrá, gracias a ustedes y a mí, la única arma bioquímica que consiga reducir al cien por cien la población civil y militar del enemigo. Ánimo, que todo llegará.
-Está bien, por esta vez claudico ante sus convicciones. Como usted pide, probaremos otra vez. Gracias por recibirme. No dude que ganaremos esta guerra fatal y el mundo será nuestro. Le saludo, mi general.
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