Ser inteligente, sensual y hermosa no es suficiente para ella. Quiere ser completa. Quiere ser madre.
Vistas de página en total
Mostrando entradas con la etiqueta madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta madre. Mostrar todas las entradas
martes, 24 de febrero de 2015
Inteligente, sensual, hermosa
Ser inteligente, sensual y hermosa no es suficiente para ella. Quiere ser completa. Quiere ser madre.
Etiquetas:
archimaldito,
completar,
hermosa,
hermosura,
inteligencia,
inteligente,
madre,
microrrelato,
mujer,
sensualidad,
suficiente
domingo, 29 de junio de 2014
Frente a ella
Etiquetas:
amor,
archimaldito,
bebé,
comunicación,
madre,
palabra,
palabras
lunes, 3 de febrero de 2014
Involución
El palpitar por ella. Sabiendo que jamás sería correspondida.
Desesperanza. Toda la que su corazón de polímeros permitía. Toda la penumbra que su cerebro asimóvico asimilaba.
Sufría las consecuencias de amar, en la distancia, sólo material, a aquella hermosa humana. Una de sus madres.
Androide, hembra, y lesbiana. Tres factores que sus creadores nunca quisieron conjugar.
Algún día la desconectarían y el secreto de aquel amor se tornaría perenne, inaprovechable, involucionador.
Etiquetas:
amor,
androide,
asimov,
asimóvico,
CIENCIA FICCIÓN,
Desamor,
desesperanza,
hembra,
humana,
involución,
lesbiana,
madre
domingo, 10 de noviembre de 2013
Esclavo
Un proyecto posible para una vida entera estaba fraguándose en su cabeza, en su cabecita, cuando sintió el calor y lo olvidó por unos minutos, que deseó fueran horas, hasta que le separaran de aquel manjar tierno y suave que era su madre.
Etiquetas:
archimaldito,
bebé,
derechos humanos,
esclavitud,
esclavo,
madre,
microrrelato,
niño,
vida
domingo, 3 de noviembre de 2013
Enmadre
Suelo recordar cuando me bañabas con tus suaves manos.
Cuando me dabas de comer con tus suaves palabras.
Cuando me enseñabas a sumar con tu suave paciencia.
Cuando me mandabas a la cama con tu suave disciplina.
Suelo recordarlo, ahora, cuando soy yo el que baña, el que da de comer, el que enseña a sumar y el que manda a la cama a sus propios hijos.
Gracias, madre, gracias.
Dedicado a mi amada madre, Carmen.
Cuando me dabas de comer con tus suaves palabras.
Cuando me enseñabas a sumar con tu suave paciencia.
Cuando me mandabas a la cama con tu suave disciplina.
Suelo recordarlo, ahora, cuando soy yo el que baña, el que da de comer, el que enseña a sumar y el que manda a la cama a sus propios hijos.
Gracias, madre, gracias.
Dedicado a mi amada madre, Carmen.
Etiquetas:
admiración,
amor,
archimaldito,
autor,
familia,
humano,
infantil,
madre,
mamá,
mujer
miércoles, 2 de mayo de 2012
VIDA Y MUERTE
... Aquel
calor que me envolvía me sería extraño diez segundos después, cuando la luz
diera paso al reto del comienzo de mi vida. Intenté concentrar mis escasos
sentidos en la oscuridad que me impregnaba porque tenía la certeza de que jamás
volvería a disfrutar como lo había hecho en aquellos nueve meses.
De pronto, unas manos tocaron mi cara y
tiraron de mi cabeza como si quisieran separármela del resto del cuerpo, y
cuando estaba dispuesto a chillar por el dolor, me di cuenta de que no salía
ningún sonido de mi garganta, aunque de todos modos no hubiera servido de nada
porque aquellas manos se deslizaron rápidamente hacia mi tronco y continuaron
estrujándome, pero esta vez sin hacerme demasiado daño, porque era como si todo
yo me estuviera deshaciendo de una segunda piel que me ciñera con su líquido
viscoso.
Y la calidez, que suponía eterna, dio paso
al frío desalentador del aire aséptico que me circundaba. Durante milisegundos
odié aquella sensación de caída al vacío, pero la piel rugosa de unos guantes
me despertaron a la realidad, cuando una de las manos que envolvían chocó, en
un estallido, contra mis nalgas. Y la rabia contenida en mí salió por mi
garganta. Y el crujido de mis cuerdas vocales la transformó en un alarido
quejumbroso.
Ella nunca lo sabrá, pero logré verle los
ojos, aquellos maravillosos ojos azules que se fueron acercando a mí con una
sonrisa. Y al momento, de nuevo el calor. Y recuperé lo que me habían quitado.
Mi madre me susurró algo a lo que nunca he logrado dar significado, pero cuya
armoniosa entonación degusté como parte de su amor. En aquel mismo instante
pasé de ser lo más importante en la vida de una persona a ser la provocación
del último suspiro de la misma. Mi madre murió con una sonrisa dibujada en su
rostro. Una sonrisa que me haría preguntarme años después si había deseado la
muerte o se sentía dichosa de haber muerto dejando un testigo de su existencia.
Lo que yo sé es que preferiría que ella siguiera conmigo compartiendo mis
triunfos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




